may 26 2011
Mejorar la competitividad, un problema de mentalidad
Hace poco saltaba la noticia “Merkel exige jubilación y vacaciones comunes en la UE”. En su opinión, tras los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal resulta agravante que los trabajadores del sur de Europa trabajen menos que los alemanes (en los que incluía España).
La respuesta, evidentemente, no se hizo esperar y hubo declaraciones en defensa del honor nacional por parte de todos: políticos, medios de comunicación, etc. Ejemplo la respuesta de Cinco Días: “Las estadísticas, correspondientes a 2009, demuestran lo contrario: los trabajadores alemanes se retiran antes que los españoles. Si en la Península la edad real de abandono del mercado laboral está en los 62,3 años, en el país germano se sitúa en los 62,2. Otros países, como Francia, sí que podrían ser caso de agravio, ya que allí los trabajadores se retiran a los 60 años. Por otra parte, tanto en España como en Alemania se ha extendido recientemente la edad legal de jubilación hasta los 67 años”
Nuestra intención no es hacer ninguna valoración sobre este asunto, porque creemos que lo realmente importante no son los días de vacaciones, o si trabajamos más o menos horas que los alemanes o los franceses. Lo realmente importante es si ese tiempo nos cunde más o menos, es decir, si realmente somos más o menos productivos.
Pero ¿Qué es la productividad? ¿Existe un problema de mentalidad?
Si consultamos la Wikipedia, la competitividad [de calidad y de precios] se define como la capacidad de generar la mayor satisfacción de los consumidores al menor precio, o sea con producción al menor costo posible. Está claro que uno de los factores que influyen es la productividad.
La productividad es definida en la Wikipedia en el ámbito de desarrollo profesional al índice económico que relaciona la producción con los recursos empleados para obtener dicha producción, expresado matemáticamente como: P = producción/recursos
En nuestra opinión, en un mercado de competencia global la única forma de que los mismos recursos puedan hacer más cosas en el mismo tiempo, sólo es posible apoyándose en la tecnología y en la calidad de la formación de los trabajadores. Cualquier automatización conlleva por sí misma una reducción de tiempo y de errores (que la mayoría de las veces suponen un incremento de los costes) y por tanto, mejoran la productividad. Una mayor productividad redunda en una mayor capacidad de producción a igualdad de costes, o un menor coste a igualdad de producto.
Sin embargo, como empresa tecnológica nos damos cuenta que para muchas empresas conseguir mejorar la competitividad, es a menudo un problema de mentalidad. Centrándonos en la utilización de las herramientas ERP que es lo que nosotros conocemos en profundidad, nos podemos encontrar con varios perfiles diferentes en el uso de la tecnología:
Empresas que no tienen claro que beneficios pueden aportarles las TI, prefieren hacer ciertos procesos a mano porque el esfuerzo que tienen que hacer para elegir una herramienta, su implantación y formación creen que no les compensa los beneficios. Resultado, en muchos procesos que se llevan a mano es más frecuente que se produzcan errores y además se tarda más tiempo y consecuentemente pérdida de productividad. Hoy en día estas son las menos pero todavía existen casos.
Compañías que piensan que todas las herramientas son iguales, por tanto, la única diferencia es el precio. Estas no siempre cuentan con las herramientas más adecuadas para su organización y muchos de sus procesos se podrían automatizar más, mejorando ampliamente muchos de sus procesos productivos.
Organizaciones que aunque cuentan con las herramientas adecuadas no invierten en formación. Esto, conlleva una infrautilización de las mismas y muchas veces los resultados son muy parecidos a los del perfil anterior aunque en menor medida.
Y por último, las empresas que tienen claro que apoyarse en TI es fundamental para la automatización de sus procesos para ello tienen en cuenta que la calidad y la mejora continua pasa por la formación y aplicar las mejoras tecnológicas que van surgiendo en el mercado. Normalmente en estas el índice de productividad es mayor.
La tecnología como herramienta de mejora para la competitividad
Desde nuestro punto de vista, el tan comentado Pacto para la Competitividad en Europa, no está teniendo en cuenta un factor primordial para la mejora de la competitividad y es promover el uso de las TI como palanca de cambio en la mejora de la misma. Es evidente, que como empresa tecnológica, somos parte interesada, pero sinceramente no vemos otra forma de hacerlo, teniendo en cuenta que nunca podremos competir, por ejemplo, con los salarios de los países emergentes.
En un post anterior ya comentamos el estado de las pymes españolas respecto a la adopción de nuevas tecnologías según el informe de Fundetec. Es cierto, que se ha avanzado muchísimo en los últimos años sobre todo en el ámbito de Internet, pero, todavía es necesario un cambio de mentalidad de todos para hacer una apuesta real por la mejora de la productividad.
La gestión de presupuestos en la PYME tiene dos partes bien diferenciadas, que abarcan la captación de información y su elaboración, por un lado, y su comparación con las realizaciones, acompañada de los informes de desviaciones correspondientes, por el otro.
Una vez cerrados los presupuestos, nos adentramos en la segunda fase de su gestión, consistente en su control y comparación con las realizaciones. Aunque muchos se apliquen el dicho “agua pasada no mueve molino”, esta fase de la gestión de los presupuestos resulta crucial para saber si la evolución de la empresa ha sido la idónea, en qué nos hemos equivocado y qué podemos mejorar. Un ejercicio de autodisciplina para la revisión periódica de las desviaciones es, por tanto, una de las tareas de la elaboración de presupuestos que más beneficiosa resulta para las empresas y que debe poder realizarse de forma periódica y automatizada.
Una cuestión de interés en el la elaboración y gestión de presupuestos de gastos-ingresos es su desglose en la contabilidad analítica. Gracias al desglose de estos presupuestos por centros de coste, todo el estudio de desviaciones se puede llevar a cabo teniendo como base esta unidad. Con ello, además de obtener las desviaciones por el global de la empresa, se puede llegar a un detalle mucho mayor, obteniendo una información clave para la toma de decisiones.
La adecuada elaboración y gestión de los presupuestos empresariales es una tarea compleja y que implica múltiples factores. Involucrando a la práctica totalidad de la empresa, la misma nos permite aprender del pasado, prever el futuro, controlar y corregir, como una herramienta clave para marcar el rumbo del negocio.
La elaboración y el control de presupuestos es un proceso complejo que implica, al menos en sus fases iniciales, a todas las áreas empresariales. La involucración de los más altos niveles directivos resulta clave, dado que los presupuestos empresariales y su organización deben atender, en última instancia, a los objetivos estratégicos de la compañía.
Los presupuestos más utilizados en la PYME son los presupuestos de Gastos/Ingresos y el presupuesto de Tesorería. El primero de ellos, nos ayuda a situarnos en el futuro con respecto a nuestros ingresos y gastos. En función del desequilibrio entre estas dos variables, surgen las medidas de ajuste necesarias para mejorar nuestra posición. El presupuesto de ingresos y gastos no nos ofrece, sin embargo, una imagen real acerca del desfase que podría existir entre cobros y pagos, en un momento del tiempo determinado.
Una característica importante de la crisis actual, que afecta de manera especial a las PYMEs, es la falta de financiación, a la que hay que sumar la desaceleración en el consumo y de la economía en general de crisis anteriores. La práctica imposibilidad para la mayoría de las medianas y pequeñas empresas de conseguir créditos hace que la adecuada planificación y gestión de presupuestos sea aún más importante.
Una de las principales ventajas que aporta un programa de inmovilizado con una visión 360º a la gestión de los mismos es la posibilidad de optimizar el beneficio financiero-fiscal.
Una parte importante de las PYMEs españolas, lleva a cabo una gestión del inmovilizado acorde al mínimo legal exigido, utilizando en muchos casos hojas de cálculo para la gestión de amortizaciones.