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Transformar la manera de trabajar, de procesar, de comunicar y, hasta de pensar, es lo que implica la digitalización, un proceso de transformación tangencial que impacta no solo en el entorno profesional sino también -con más facilidad y mayor permeabilidad, incluso- en el personal.

La cuestión es cómo afrontan las pymes esa digitalización que ya estamos comprobando resulta imparable. Lo cierto es que este concepto tan “marketiniano” que últimamente repetimos como si fuera un “mantra” y que promete mejorar la productividad, la eficiencia y la agilidad de las pequeñas y medianas empresas, no siempre es fácil llevarlo a la práctica, cuando el tiempo y los recursos, son limitados, como sucede, la mayoría de las veces, en el ecosistema de las pymes.

Creo que las pequeñas y medianas empresas, están, en general, bastante sensibilizadas con el tema de la transformación digital, e, incluso, me atrevo a decir, que con ganas de abordarla porque son conscientes de que han de cambiar sus procesos y estructuras internas si quieren afrontar con éxito los retos que les depara el futuro. Pero, honestamente, creo que el problema está en que no saben por dónde empezar, qué pasos seguir, qué deben cambiar y cómo.

En este sentido, creo que sería interesante, como primer paso, que las pymes miraran hacia dentro y realizaran pequeñas auditorías sobre su nivel de digitalización. De esta forma, podrían establecer un punto de partida, lo suficientemente sólido como para marcar directrices, establecer objetivos y diseñar estrategias acordes con su situación actual y sus posibilidades de llevar a la práctica la digitalización que ellas necesitan. Porque, al final, de lo que se trata es de buscar alternativas, herramientas y soluciones lo más individualizadas posibles para afrontar el cambio.

Conceptos como ERP, CRM, Industria 4.0, Internet of Thinks, Machine Learning o los más conocidos como Cloud Computing, Business Intelligence, Social Media o Business Analytics son estratégicos para operar en un entorno globalizado, digitalizado e hiper-conectado como el actual. Pero es cierto que, son también los que generan grandes quebraderos de cabeza a los responsables de muchas pymes que no acaban de tener claro, qué ventajas pueden obtener de su implementación o qué tecnologías se adaptan mejor a su modelo de negocio.

Lo cierto es que, en muchos casos sigue habiendo un gran desconocimiento respecto lo que es y lo que implica la aplicación de este tipo de propuestas basadas en tecnología que, a los no nacidos digitales, cuesta mucho asimilar. Por eso, otra de las tareas prioritarias que deben poner en marcha las pymes – o sus responsables, más bien- para abordar su digitalización es formarse en el conocimiento y uso de la tecnología, porque el conocimiento pondrá a su alcance las herramientas -tecnológicas y no- que les permitirán impulsar el rendimiento de sus organizaciones.