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Presupuestar, básicamente sirve, para adelantarse a lo que pueda venir, sea bueno, malo o regular. Los presupuestos de tesorería, además de reflejar los movimientos de cobros y pagos que efectúa una organización, permiten detectar posibles situaciones de riesgo a medio y largo plazo.

Hemos hablado mucho sobre los objetivos de los presupuestos de tesorería en las pequeñas y medianas empresas, y cada cierto tiempo, me gustar recuperar este tema, porque creo que este tipo de organizaciones siguen sin estar concienciadas sobre la verdadera importancia que tiene, elaborar unos presupuestos acordes con su propia realidad.

El presupuesto de tesorería, de forma muy simplificada, permite tener una visión sobre los cobros y los pagos y, al mismo tiempo, calcular el remanente, o saldo final, ya sabes, la diferencia entre lo que entra y lo que sale o, mejor dicho, lo que se espera que entre y lo que se espera que salga. Este documento proporcionará a la gerencia información muy útil sobre la liquidez de la organización.

Esa información que nos aportan permitirá a las organizaciones prepararse para responder ante situaciones inesperadas y, por supuesto, adoptar medidas correctivas o evolutivas, en función de la fotografía que proporcionen los presupuestos. Dentro de esas medidas, desde luego, podemos hablar de establecer políticas de austeridad más severas, buscar nuevas fuentes de financiación o nuevos socios, sacar a la venta determinados activos, buscar subvenciones o, incluso, analizar nuevas fórmulas de comercialización o de explotación.

Sea como sea, el presupuesto de tesorería es un buen aliado para mejorar la rentabilidad de las pequeñas y medianas empresas porque si al analizar la información que contienen descubrimos que la compañía gozará de buena salud financiera, con liquidez por encima de la necesaria para el desempeño ordinario de la actividad, los responsables de la organización podrán buscar diferentes opciones donde invertir de manera inteligente y rentable. Opciones de inversión que no solo pasan por abrir nuevos mercados, adquirir inmuebles o invertir en otras compañías, sino por garantizar una mejor capacitación interna y apostar por la formación de su capital humano.

En cualquier caso, a lo que me refiero es que si sabemos con suficiente antelación que la compañía tendrá más líquido del que necesita para operar, será mucho más fácil invertir ese remanente con inteligencia que si nos encontramos de buenas a primeras con un dinero extra con el que no se contaba inicialmente.

Desde luego, los presupuestos de tesorería son una herramienta fundamental en los departamentos financieros y administrativos y es importante que estos cuenten a su vez, con las soluciones tecnológicas necesarias para poder desarrollarlos con agilidad. Hoy, en el mercado, hay diferentes softwares de gestión de tesorería que no solo aportan flexibilidad y rapidez al proceso, sino que proporcionan la seguridad y confiabilidad necesaria para que los responsables financieros actúen según les indican los números con la certeza de que el sistema le ofrece información veraz, actual y consolidada para la toma de decisiones.