may 17 2013
10 ideas para diseñar un plan de comisiones efectivo para vender más y mejor
Las organizaciones deben mentalizarse para profesionalizar al máximo todas las actividades relacionadas con su gestión. Contar con la información adecuada resulta vital a la hora de tomar decisiones y de establecer un plan de retribución variable, rentable para la compañía y atractivo para el equipo comercial. La transparencia y el respeto son algunos otros factores clave.
La dirección de la empresa debe disponer de información integrada que le permita conocer cómo evolucionan las distintas áreas del negocio: financiera, de compras, producción, facturación… y los distintos centros de coste. Poder tener el control y analizar la evolución de la compañía, facilitando la posibilidad de contemplar varios escenarios posibles, resulta primordial. Hoy, más que nunca, la obtención de informes que ahorren tiempo y disminuyan los posibles errores tiene que ser algo muy ágil, ya que nos movemos en un escenario que cambia constantemente y que nos obliga a adaptarnos a nuevas situaciones a gran velocidad. Las soluciones ERP son los grandes aliados para automatizar estas funciones.
En todo caso, cada compañía tiene que encontrar su propio plan de incentivos de acuerdo a su actividad y a sus necesidades. Sin embargo, hay ciertos elementos a considerar que pueden resultar de gran ayuda para garantizar el éxito de la iniciativa y evitar algún que otro disgusto por no haber tenido en cuenta detalles que, en un primer momento, pudieran parecen insignificantes.
1. No perder dinero. El desconocimiento en el ámbito contable hace que muchos gestores, con la mejor intención, pongan en marcha planes de incentivos dirigidos a su fuerza de ventas sin tener en cuenta el margen con lo que, al final, lo único que logran es estrangular sus beneficios. Venderán más o menos, pero el negocio siempre será ruinoso. Para evitarlo, antes de institucionalizar cualquier tipo de plan de incentivos es necesario realizar un presupuesto de la empresa enfrentando ingresos y gastos.
2. Cada empresa es un mundo. La gestión de cada empresa es única y cada una deberá desarrollar su plan en base a la rentabilidad que desee conseguir. Cada una decide sus márgenes y sus reglas.
3. El incentivo debe ser eficaz. La comisión debe ser proporcional al esfuerzo requerido para alcanzar las cuotas establecidas.
4. La comisión debe ser justa. A cada uno hay que pagarle lo que le corresponde por sus ventas, ni más, ni menos. Todas las compañías deberían asegurarse de que esta regla se cumple a rajatabla.
5. La comisión debe ser fácil de calcular. El sistema puede incorporar todas las variables que la empresa requiera de acuerdo a su tipo de actividad, sin embargo, el método para calcular las comisiones debe ser sencillo y fácilmente entendible.
6. La comisión puede marcar el camino a seguir. Una buena táctica puede ser que a través de la retribución de comisiones se marque la estrategia comercial. Potenciar cierto tipo de clientes, zonas, productos, se puede llevar a cabo a través de la retribución variable.
7. Conocer a fondo la fuerza de ventas de la empresa. Dentro de cada equipo comercial hay figuras distintas: directores, profesionales seniors, juniors…. Es necesario establecer si el plan de incentivos debe ser el mismo para todos o no, porque seguramente la cuota de ventas que tiene asignado cada uno de ellos, la responsabilidad en cada operación y el porcentaje asignado en relación al global del negocio será también diferente.
8. Conocer el funcionamiento del mercado. Cada mercado funciona con reglas propias. Los ciclos de venta, por ejemplo. Hay sectores en los que una venta puede cerrarse en semanas y otros en los que una operación puede tardar más de un año en firmarse. El plan de incentivos debe tener este factor en cuenta a la hora de establecer el variable, porque seguramente ningún comercial podrá mantener su motivación intacta durante largos periodos de tiempo con retribuciones variables muy altas.
9. Las cartas sobre la mesa. Ante todo, claridad. Cada empresa debe establecer sus reglas de juego y comunicarlas con transparencia. Todas las variables pueden ser válidas, pero siempre hay que asegurarse de que todos los que participan en el negocio jueguen con las mismas cartas.
10. El cambio es bueno. Las comisiones no tienen por qué ser fijas. El establecimiento de las comisiones es subjetivo y los métodos de comisionado también deben ser flexibles, pudiéndose cambiar fácilmente. En este sentido, cabe decir que lo más adecuado es mantener un sistema de incentivos siempre en movimiento con el objetivo de evitar que el comercial se asiente.





A la hora de elaborar un plan de comisiones, las empresas o, mejor dicho, sus responsables, deberán tener en cuenta algunos puntos básicos para evitar problemas que puedan afectar a la rentabilidad de la organización o malentendidos con sus equipos comerciales, que, a veces, resultan difíciles de aclarar. En muchas ocasiones, se cometen errores tan básicos en la ejecución del plan de comisiones que, en vez de motivar, se consigue justo el efecto contrario, con el perjuicio que eso representa para la evolución del negocio.
Dentro de una empresa se puede optar por un amplio abanico de medidas que permitan motivar a su fuerza de ventas. Desde el pago de los seguros médicos o la flexibilidad de los horarios laborales, hasta la contribución al pago de las guarderías para sus hijos, el apoyo en las tareas domésticas y burocráticas, coches de empresa, teléfonos, portátiles y otros dispositivos móviles, etc. Todas son buenas o no, en función de la idiosincrasia de la propia organización y de sus empleados, pero parece ser que, como decíamos al principio, el incentivo económico resulta ser el más efectivo a la hora de mantener un buen ritmo comercial
Y es que, estamos en un momento en el que vender mucho, no es suficiente. Es hora de evaluar la rentabilidad de las ventas efectuadas, de analizar los márgenes de los equipos comerciales y de determinar no sólo cómo se puede vender más, sino cómo conseguimos vender mejor. Es decir, cómo mejoramos la rentabilidad de las operaciones que realizamos. Para ello, es imprescindible disponer de toda la información relacionada con la fuerza de ventas, estadísticas, informes de actividad, ratios, márgenes de beneficio, etc. para mejorar los resultados de quienes no están logrando los objetivos previstos y para potenciar aquellas áreas, zonas geográficas, nichos de mercado, o soluciones, que mejor están respondiendo.
El
Los proyectos de internacionalización de las empresas no sólo se derivan de la actual situación económica que vivimos en nuestro país ya que, si bien es una situación quizá más aguda que la que pueden estar viviendo otras áreas geográficas como Francia, Alemania o Re¡no Unido, por quedarnos en Europa, lo cierto es que estamos ante un panorama de recesión económica, podríamos decir, casi mundial.
En este sentido, los sistemas
Uno de los errores más comunes que cometen algunas empresas a la hora de fijar una estrategia es centrarse en la definición, consecución y evaluación de sus metas comerciales. A veces incluso de una forma poco razonable, es decir, sin tener en cuenta, ni el entorno, ni los resultados globales de la propia organización, ni la relación con otras áreas como compras, almacén, contabilidad, etc. Además, los objetivos, no sólo los comerciales, sino los que tienen que ver con el resto de disciplinas dentro de la empresa, deben ser entendidos como una herramienta para definir esa estrategia.
En este sentido, los costes más habituales tienen que ver con los relacionados con la mercadería inmovilizada. Es decir, con los costes de disponer de mercancía que se ha comprado y que al tenerla “parada”, sin vender, no genera liquidez, no se está financiando a sí misma y, por lo tanto, precisa una búsqueda de financiación.
Algún ejemplo. Se puede dar el caso de que un proveedor ofrezca al jefe de compras un determinado producto a la mitad de su precio habitual, con condiciones de pago muy ventajosas, por encima incluso de las que tiene pactadas normalmente con él. Adquirir esa mercancía permitirá cubrir las necesidades de producción o ventas la empresa durante un año y medio. El jefe de compras decide aceptar la oferta. Pero lo hace sin tener en cuenta la opinión de su departamento comercial, por lo que no sabe si dispone de recursos o no para venderlo posteriormente, y sin consultar con su departamento financiero al que coloca una obligación de pago que éste deberá cubrir, sin saber si dispone o no de liquidez para hacerlo.