oct 27 2010

Unificación de los cobros y pagos intracomunitarios, pros y contras

Publicado por en tesorería

El pasado viernes, El Banco Central Europeo publicaba su séptimo informe sobre la SEPA (Single Euro Payments Area) Zona de Pagos Única para el Euro en el que señalaban los logros conseguidos, los retos y los elementos clave para el éxito.

Este sistema, busca que los clientes puedan efectuar pagos en euros sin efectivo a cualquier cuenta situada en cualquier lugar de Europa unificando las herramientas de cobro y pago para que comerciar en el viejo continente sea igual de fácil que dentro de un mismo país. Estos requisitos sustituirán a los fijados por cada país creando una zona de pagos única.

En el informe queda claro que no se cumplen los objetivos marcados para crear una zona única de pagos en el 2010 y que todavía queda mucho por hacer, poniéndose una nueva meta para 2013. Aún así, ya se han dado pasos importantes para su avance.


Pero, ¿eso que supone para el ciudadano de a pie y para las empresas?

Cualquier persona, física o jurídica, podrá unificar todos sus pagos electrónicos en una única cuenta. Así por ejemplo, podremos alquilar una casa para este verano en la Toscana y hacer la reserva sin salir de casa, cuando antes teníamos que trasladarnos a nuestra sucursal para hacer una transferencia internacional.

Las ventajas de la estandarización son indudables tanto para ciudadanos como para empresas facilitando enormemente las transacciones intracomunitarias y por tanto, incrementando las posibilidades de ampliar el mercado, llegando a una verdadera integración. La creación de un entorno de pagos competitivo y en las mismas condiciones para todos implica la simplificación y homogenización de los instrumentos de pago.

La transparencia en los servicios bancarios, también beneficiará a las empresas y particulares, ya que se podrá trabajar con cualquier banco de la SEPA, lo que permitirá poder comparar las condiciones entre una y otra entidad bancaria.

La unificación de herramientas de cobro y pago en el ámbito intracomunitario, supondrá en algunos casos un avance para el sistema español, como por ejemplo, en la disminución de la fecha valor a un día o en la posibilidad de que cobrador y pagador compartan los gastos financieros en las transferencias, aunque esta última por su complejidad todavía no se está aplicando por las entidades, salvo en las transferencias al extranjero.


¿Y cuales son las pegas?

La ampliación del plazo para rechazar los cobros por domiciliación bancaria, conllevará un claro retroceso para el avanzado sistema financiero español, lo que está causando seria preocupación sobre todo entre las empresas proveedoras, en relación con la seguridad de los cobros de productos y servicios prestados.

Otro paso importante en la SEPA, para facilitar el comercio intracomunitario, será la implantación de un estándar único de Factura Electrónica en la CEE, aunque esto último no se encuentra entre sus prioridades a corto-medio plazo.

También, hay que tener en cuenta, para el éxito del proyecto la adaptación paralela de los sistemas de información utilizados, tanto en las entidades financieras, como en las empresas privadas, para que estos sean capaces de generar, intercambiar y tramitar ficheros en los formatos definidos por la SEPA. Se trata de una adaptación tecnológica que requiere sin duda un esfuerzo económico, pero sin la cual será imposible alcanzar la automatización de procesos buscada y esta ambiciosa iniciativa podría quedarse en “papel mojado”.

Como proveedores tecnológicos, no nos queda otra que seguir muy de cerca la evolución de la SEPA y poner a disposición de las empresas, lo más rápido posible, las herramientas informáticas necesarias para su aprovechamiento.

Concluyendo, el balance final de esta iniciativa es positivo, y es que la estandarización de procesos siempre lo es, dado que en este caso, se impulsará la libre competencia entre entidades europeas.

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sep 01 2010

¿Que son el CCC, el IBAN, el BIC y el SWIFT?

Publicado por en CCC

El CCC es el acrónimo de Código Cuenta Cliente, denominación que da la banca española al código normalizado de cuenta bancaria. Actualmente este término ya es muy conocido, ya que se introdujo a finales de la década de los 80 para desarrollar el EDI (Intercambio Electrónico de Datos) bancario, por cierto, con el que hemos sido pioneros y estamos disfrutando de una amplia normativa (cuadernos) desarrollada por el extinto Consejo Superior Bancario.

Este código, numérico, consta de veinte dígitos que corresponden sucesivamente, cuatro al Número de Registro de Entidades del Banco de España, cuatro que señalan a la oficina, dos dígitos de control, y diez que identifican unívocamente a la cuenta. Los dos dígitos de control se calculan mediante un algoritmo matemático, el primero a partir de la identificación de banco y sucursal, y el segundo en función de la cuenta. Inicialmente se permitía sustituir estos dígitos si no se conocían por asteriscos, tal como figura en la normativa, para desencadenar una comprobación manual.

Los dígitos de control permiten comprobar en los procesos de entrada de datos la validez del código introducido, avisando en el acto si no es correcto, lo que aumenta de forma extraordinaria la seguridad.

La representación visual del CCC es en cuatro grupos de caracteres, sucesivamente de cuatro, cuatro, dos y diez dígitos, y el formato electrónico (el utilizado en los ficheros EDI) es compacto de 20 dígitos.

La mayoría de los países europeos han adoptado criterios semejantes para identificar las cuentas bancarias, así nuestros vecinos portugueses han creado el código NIB de 21 dígitos (4+4+2+11) y los franceses el RIB de 24 (5+5+12+2).

Por lo comentado hasta aquí, el CCC y los códigos de otros países europeos solo son utilizables en su territorio, y por tanto no son aptos para facilitar los cobros y pagos no domésticos. Para resolver este inconveniente en Europa se ha desarrollado una normativa de codificación de cuentas bancarias adecuadas para su identificación en todo el mundo:

El IBAN, International Bank Account Number, es el estándar EBS204 del Comité Europeo de Estándares Bancarios, que a su vez cumple con el estándar ISO 13616. Es alfanumérico (puede estar compuesto por letras y por dígitos), la longitud puede llegar a un máximo de 34 caracteres, y está formado por las dos letras del código ISO 3166-1 alfa-2 del país (ES para España), dos dígitos de control, y la identificación de la cuenta dependiendo del territorio (en España mediante el CCC, y por tanto la longitud para nuestro país es de 24 caracteres).

La representación visual del IBAN se efectúa en grupos de cuatro caracteres (el último puede ser de menor longitud), y en el formato electrónico (lógicamente) en un solo bloque.

Ejemplo, CCC:  2077 0024 00 3102575766
IBAN correspondiente: ES76 2077 0024 0031 0257 5766

Los países europeos han adoptado el IBAN para identificar cuentas bancarias, pero desafortunadamente no ha sido así para la mayoría de las restantes naciones.

El BIC, Código Internacional de identificación Bancaria, identifica a las entidades financieras, sin descender a la cuenta concreta. Está regulado por la Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication, que asigna estos códigos.

La composición del código BIC está reglada por la norma ISO 9362. El código consta de 11 caracteres, los cuatro primeros identifican el banco, los dos siguientes al país (usando el código ISO 3166-1 alpha-2), los dos siguientes a la localidad, y los tres últimos caracteres (opcionales) identifican la oficina (se puede utilizar ‘XXX’ para referirse a la principal). La versión abreviada de ocho caracteres se puede emplear para referirse a la oficina principal.

Como es fácil deducir, para cobros y pagos internacionales es necesario indicar el BIC y el código de cuenta IBAN. Para cobros y pagos en el territorio europeo, hoy por hoy, hay que indicar el IBAN… y el BIC.

SWIFT es el acrónimo de la Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication, que como acabamos de citar concede el BIC a las entidades bancarias asociadas. Por esta razón también se denomina código SWIFT al código BIC.

Si desea conocer el código IBAN o el código BIC que corresponde a un CCC puede invocar el conversor, gentileza de SEPA.

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